ABOUT ALBERTO GOMEZ:
In 1979, Alberto Gomez began his artistic endeavors. He studied visual arts in Bogota, Colombia and in Caracas, Venezuela. Gomez is a professor and lecturer on cultural and fine art topics. He is recognized worldwide for his powerful murals which are 500 square feet and larger. His depictions run the gamut between ancient civilizations to the present.
Alberto Gomez’s combination of styles emits a magical, dreamlike quality that captivates the viewer. He has a gift for creating facial expressions that draw spectator into the painting’s world.
Gomez is dynamic with an amazing versatility. He also has a talent for being able to capture the whimsical in his paintings. His art embraces cultural diversity. Portraits, mural paintings, cultural art, religious art, and landscapes are some examples of his work. His artwork captures the profound essence of his subject’s personality and character in a magical realistic style.
Alberto Gomez’s art is found in diverse places: the Volusia County Courthouse, museums, and private collections around the world. He was given the Simon Bolivar “Artist of the Year” award. United Arts for the Arts and Culture named him “Volunteer of the Year”. He has received many distinctions for his long and outstanding career.
His media includes acrylics, oils, watercolors, ink, pen, charcoal, dry and oil pastels, sanguine, and graphite. Paintings can be done on many surfaces such as wood, paper, canvas, walls, and some other materials.
SPANISH ARTICLE FROM EL NUEVO HERALD
Publicado el domingo 26 de augusto del 2007
PINTURAS MURALES DE ALBERTO GOMEZ EN LA ALCALDIA DE ORLANDO
By ADRIANA HERRERA T.
Es posible que ningún otro artista haya
creado tantas pinturas murales en el norte de la Florida como el artista colombiano Alberto Gómez. O, en todo caso, no con las características peculiares de sus proyectos de arte público, que convierten en personajes a los rostros de quienes transitan las calles, se reúnen en los espacios comunitarios, o sencillamente se encuentran en las casas de amigos y vecinos. Igual si pinta un mural en el que los feligreses de un templo pueden verse a sí mismos retratados, que si crea con dibujos de los niños de Daytona Beach una inmensa obra armable para donarla al Pentágono en el aniversario del 9-11, su arte es una celebración de la existencia compartida que mezcla la gente común con el retablo de la historia universal de la
cultura.
La exhibición Visión de vida, en Galería La Terraza, en el City Hall de la Alcaldía de Orlando es la segunda que realiza este año en Orlando después de haber participado en la Exposición de latinos loables en el Ormond Memorial Museum of Art. También ha exhibido en el Museo de Arte Moderno de Orlando. Música es un políptico sobre madera conformado por cinco piezas en el que puede apreciarse cómo Gómez construye un collage de retratos diacrónicos –pertenecientes a tiempos diversos– que traen a un mismo plano espacial la figura de músicos tan distantes como Ludwig Van Beethoven y Celia Cruz. El desconcertado espectador puede descubrir que Celia, convertida en una especie de deidad en el horizonte –sus famosos trajes de lentejuelas son ahora más bien flamígeros, alados– custodia a un hombre que toca extasiado, con el pecho desnudo, un humilde balde que funciona como una tambora. Su figura, captada con tal naturalidad que provoca una sensación táctil, es la de un amigo del artista apodado Curramba.
El concierto que implicaría una fusión musical imposible: unir la Novena Sinfonía de Beethoven, con el Azúcar de la Guarachera de Cuba, tiene lugar con un derroche de gozo visual en el lienzo donde Gómez demuestra que logra transmitir alma a sus retratos, y donde juega con la idea de replicar el espacio de su estudio y hacer físicamente presentes las figuras tutelares que lo acompañan. El artista, que nunca pinta sin escuchar música, invoca los rostros y los gestos de Louis Armstrong, de Ray Charles, o de Pavarotti, pero también hace lo mismo con los músicos amigos, desconocidos para el público, o con personajes significativos en su biografía personal. Su trabajo de pintor de figuras humanas inevitablemente se relaciona con el legado de los muralistas que a su vez mezclaron en obras de enormes dimensiones las figuras célebres de su tiempo, con las de gente anónima. Pero lejos de pretender evocar las cargas míticas a las que apelaba un Diego Rivera, o la épica de una gesta humana, Gómez celebra sencillamente la cotidianidad haciendo uso del gesto del arte pop que hace caso omiso de categorías. Viendo el políptico Música, el espectador evoca la famosa frase del abstraccionista británico: ”Pintar es un sentimiento”. Tanto en términos técnicos –Gómez pinta, raspa, lija, tapa, vuelve a lijar y sobre ciertas figuras medio desvanecidas van apareciendo otras–, como teóricos, su arte es una superposición de imágenes provenientes de distintos tiempos que enriquecen el concierto de la vida.
La exhibición incluye otras obras como Ataúd y sangre, un retrato en el que empleó literalmente su propia sangre –un recurso usado por varias figuras del arte contemporáneo– para retratar el rostro de una obra un inmigrante con una tachadura que alude a la negación de una identidad.•
adrianaherrerat
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‘Visión de la vida’, de Alberto Gómez. Hasta el 16 de octubre. Alcaldía de Orlando. 400 South Orange Ave. (386) 532-6054.
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